El Monasterio de San Jerónimo de Buenavista, el monumento invisible de Sevilla

El Monasterio de San Jerónimo de Buenavista, el monumento invisible de Sevilla

Monasterio de San Jerónimo

Sevilla tiene muchos rincones y monumentos  para visitar pero hoy vamos a hablar de un monumento que pasa inadvertido y es desconocido para muchos sevillanos y sevillanas así como para gran parte de los turistas. Hablamos del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista.

Este Monasterio albergó una de las primeras imprentas españolas del siglo XVI, pero este monasterio no se adhiere a ninguno de los circuitos históricos de la ciudad. Tras seis siglos de historia convulsa, el monasterio de San Jerónimo de Buenavista sigue en pie y todavía se puede visitar.

Se fundó en 1414 por fray Diego Martínez de Medina, un jurista laico perteneciente a la orden jerónima. Este convento lo fundó con el apoyo del arzobispo Alonso de Ejea y algunos aristócratas sevillanos simpatizantes de la orden. El claustro era de origen mudéjar y la iglesia era gótica, pero el estilo arquitectónico cambió por orden de Carlos V de Alemania y I de España, quien ordenó adaptarlo al Renacimiento por ser la moda imperante de la época.

Debido a la cercanía de los jerónimos con las clases altas, contó con el favor de la realeza y la aristocracia. De hecho, entre sus muros se hospedaron los Reyes Católicos hasta en 11 ocasiones. ¿El motivo? Era el mejor lugar próximo a la ciudad y descansaban aquí antes de hacer la entrada triunfal por el arco de la Macarena. También se hospedaron aquí Carlos V y Felipe II.

Todavía se conservan de este monumento el claustro principal, la torre del campanario y la imprenta, que por cierto fue una de las primeras españolas en el siglo XVI y por ese motivo, el rey Felipe II les encarga a los jerónimos la impresión de las bulas de la Santa Cruzada. De esta imprenta es de donde salen los primeros libros (no manuscritos) que parten a América. Esta parte del edificio que albergaba la imprenta es la actual biblioteca pública de San Jerónimo.

Otra curiosidad de este monasterio es que en el espacio subterráneo había una fresquera, lo cual se considera un antecedente del frigorífico, ya que era su función era albergar alimentos en un lugar fresco y seco.

El monasterio de San Jerónimo fue uno de los más poderosos de Sevilla por el gran apoyo de la monarquía y las familias de alta alcurnia que sufragaron los costes de esta obra monumental. Sin embargo, la desamortización de Mendizábal sumió al edificio en una agonía que se prolongó hasta el siglo XX.

A lo largo de los siglos XIX y XX se convirtió en Fábrica de vidrio, cebadero de cerdos, casa de vecinos y en domicilio particular, hasta usarse en nuestros días como un centro cívico.

¿Quieres visitar este edificio que tiene más de un sigo de historia?

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